jueves, 13 de junio de 2013

Reflexión sobre el EMT...

Gente 1: Conclusiones finales…
sonia, nuestra representante en el grupo recopiló nuestras ideas a lo largo del fin de semana y así quedó la cosa…

La tarea final cumple todas las propiedades que debe presentar:

- Es una iniciativa para el aprendizaje: los alumnos aprenderán nombres de alimentos, forma de expresar cantidades, técnicas culinarias, etc.
-Sí es representativo de lo que se hace fuera del aula, ya que cocinar es una actividad diaria, y que ellos seguramente también realizan
-La estructura es adecuada, puesto que el contenido del aprendizaje está organizado de acuerdo con la tarea final
-La mencionada tarea se basa, de hecho, en aportaciones de los alumnos, así que desde luego es abierta
-Tienen que prestar atención al contenido, pero también a la forma, puesto que se les da el modelo de la tortilla de patata para que lo sigan al redactar sus recetas.
Motivará a los alumnos al basarse en situaciones reales que pueden llevarse a la práctica fuera del aula. Fomentará la interculturalidad con el conocimiento de la dieta mediterránea y la cultura gastronómica de los diferentes países de origen de los alumnos. Las tareas a lo largo de la unidad son variadas, lo que mantendrá la motivación a lo largo de la unidad
Así mismo, para fomentar la motivación en los alumnos, proponemos la capacidad de modificación de la tarea final en función del grupo que tengamos en clase. Es decir, ante un grupo de estudiantes Erasmus, podría plantearse un libro de “recetas de cocina para microondas”, dado el tiempo que ellos tienen para comer y el uso que hacen del electrodoméstico; si fuera un grupo de ejecutivos, se les podría plantear que tienen que invitar a cenar a alguien y han de quedar bien; a otro grupo, sacar ideas de “Masterchef” y aplicarlas. Pensar en lo que más puede motivar a los alumnos en función de cómo sean, de dónde vengan, de qué lo que quieran aprender…, en definitiva, tener presente la competencia existencial.
En cuanto a la adecuación de las herramientas lingüísticas, creemos que son suficientes si tenemos en cuenta que la tarea comprende los niveles A1-A2 y no es necesario tener un gran conocimiento de la lengua para ir a comprar o pedir en un restaurante.

Las conclusiones del resto de grupos:
Unidad 7 del manual Gente 1
¿Cumple la tarea final todas las propiedades de una tarea según la EMT? ¿La tarea final será motivadora para todos los alumnos? ¿A lo largo de toda la unidad? ¿Se le dan al alumno suficientes herramientas lingüísticas para que pueda realizarla?
En primer lugar, debemos contextualizar la unidad que posteriormente vamos a comentar. La unidad que nos ocupa es la unidad nº 7 de las 11 que componen el manual Gente 1. Este manual abarca los niveles A1-A2 y cada unidad se compone de cuatro lecciones y, según los autores, cada lección abarca entre una hora y dos horas de trabajo en el aula.

Y, en segundo lugar, partimos de la base de que una tarea posee las siguientes propiedades: 1.Tiene una estructura pedagógicamente adecuada, 2. Está abierta, en su desarrollo y en sus resultados, a la intervención activa y a las aportaciones personales de los alumnos, 3. Requiere de ellos, en su ejecución, una atención prioritaria al contenido de los mensajes, 4. Les facilita, al propio tiempo, ocasión y momentos de atención a la forma lingüística.

Por tanto, teniendo en cuenta el párrafo anterior, nos encontramos en disposición de afirmar que la unidad 7 del manual Gente 1 sí responde y apunta a una tarea final según la EMT.

Pasamos ahora a comentar cada propiedad de la tarea en relación con esta unidad:

1. Tiene una estructura pedagógicamente adecuada ya que elección del tema y de la tarea final queda clara desde la primera página y nos da las herramientas necesarias en distintos ámbitos para realizar la tarea.

2. Está abierta, en su desarrollo y en sus resultados, a la intervención activa y a las aportaciones personales de los alumnos puesto que son los propios alumnos los que deben decidir la receta que van a desarrollar, los ingredientes o, por ejemplo, redactar la lista de la compra. Además, encontramos actividades en las que los alumnos pueden decir su parecer. Se requiere su participación.

3. Requiere de ellos, en su ejecución, una atención prioritaria al contenido de los mensajes puesto que tendrán que explicar claramente a la clase la receta además de haber comprendido la información previa que se les ha suministrado.

4. Les facilita, al propio tiempo, ocasión y momentos de atención a la forma lingüística como por ejemplo el uso de los impersonales para las recetas

En cuanto a si la tarea final es motivadora para todos los alumnos hay opiniones diversas. Quizá este haya sido el punto más controvertido. En general, pensamos que la tarea puede resultar bastante motivadora para todos los alumnos, ya que es dinámica, útil y práctica; y suponemos que todos ellos habrán ido o irán alguna vez a un restaurante o a la compra. Además, muchas de las actividades son comunicativas y enfocadas a un uso de la vida cotidiana de la lengua, lo cual nos parece un aspecto muy positivo.

No obstante, el tema de la motivación es algo muy subjetivo, por lo que dependerá en gran medida de la habilidad del profesor para saber motivar y presentar los temas, así como de las propias características, intereses, gustos y preferencias de los alumnos. Tenemos que tener presente, en este punto, la diversidad en el aula: podemos encontrarnos con alumnos que les gusten más las actividades de hablar y debatir, que las de leer, pero habrá gente que sea a la inversa. Por esta razón, nos parece muy acertado la introducción de tareas muy diversas y variadas que movilicen las distintas competencias comunicativas al máximo ya que, cuánta más variedad de actividades haya en la unidad, más posibilidades habrá de captar la atención de todos los alumnos.

Nos reafirmamos en la idea de que esta tarea final es motivadora puesto que consideramos que la temática de esta unidad incumbe a todo el mundo: todos los alumnos necesitan conocer el tipo de vocabulario de alimentos básicos, poder comunicarse en un restaurante, conocer los diferentes productos típicos españoles y los de sus países, redactar la lista de la compra y puede que también les sea de utilidad para encontrar trabajo en cualquier establecimiento relacionado con el mundo culinario: camarero, cocinero, etcétera.

Nos parece interesante y motivadora la dimensión sociocultural que se introduce, en cuanto a que los alumnos toman conciencia de un aspecto cultural como es la gastronomía, reconociendo similitudes y diferencias con su propia cultura gastronómica.

Por último, somos de la opinión de que la unidad introduce las herramientas lingüísticas necesarias. Nos parece que a lo largo de la unidad, se aporta al alumno las herramientas lingüísticas que pueda necesitar para la ejecución de la tarea final. Por un lado, se le proporciona un vocabulario bastante extenso de alimentos de la dieta española, así como sobre el sistema de pesos y medidas. Tienen ejemplos sobre distintas listas de la compra, la explicación de recetas e ingredientes de distintos platos; y, por otro lado, se les da un ejemplo de la tarea final que ellos deben realizar, que es la receta de la tortilla de patata. Por estos motivos, pensamos que al finalizar la unidad formativa los alumnos contarán con las herramientas necesarias para poder realizar su tarea final.

Además, para concluir, hemos coincidido en señalar que es bueno tener una amplia información de la temática de la unidad, ya que así el alumno puede adquirir siempre algo más de conocimientos y escoger aquello que más le interese, siempre sin llegar a “saturarle”, claro.

Conclusiones del Grupo 4 sobre la enseñanza mediante tareas
¿Cumple la tarea final todas las propiedades de una tarea según la EMT?

Creemos que la tarea final propuesta en el libro de texto sí cumple con las cuatro características que debería tener una tarea según la EMT:

-A nuestro juicio, la unidad proporciona el vocabulario y las expresiones gramaticales que se necesitan para realizar la tarea.

-Tiene un interés cultural para el grupo (conocer la cultura culinaria de España) e individual para los alumnos (con una utilidad activa en su vida real). También tendrá lugar un desarrollo de la competencia intercultural y del aprendizaje cooperativo (con todos los beneficios que aporta) muy evidentes.

-Todas las tareas son comunicativas. En ellas entran en juego las tres competencias comunicativas: se fomenta tanto la expresión oral como la escrita y la interacción entre los compañeros y con el profesor y se anima al intercambio de puntos de vista.

-También activa las competencias generales, tanto el conocimiento declarativo como las destrezas y habilidades interculturales. Todas ellas irán poniendo en práctica y se desarrollarán durante las "negociaciones de significado".

-El desarrollo y el resultado son abiertos por lo que no limitan la aportación de los alumnos sino que la promueven

¿La tarea final será motivadora para todos los alumnos? ¿A lo largo de toda la unidad?

Creemos que la tarea final sí será motivadora para todos los alumnos, aunque sin olvidar que antes de plantear un tema, hay que tener en cuenta la composición concreta del grupo. De todos modos, coincidimos en que la comida es un aspecto cultural fundamental y, en grupos con alumnos de diversas procedencias, resulta de gran interés para todos.

Además aquí el tema no sólo abarca lo culinario, sino también otros aspectos tan importantes como hábitos alimenticios, cultura culinaria, dieta y esto lo hace a lo largo de toda la unidad.

La comida es un asunto de interés general y uno de los elementos constitutivos de la identidad cultural y social de un país, también de sus hablantes. Nos parece muy motivador, porque también está íntimamente asociado a la identidad de la persona. Esa motivación generada desde la identidad personal, bien aprovechada y canalizada por el profesor, puede ser un potente motor de un fructífero trabajo que complete todos los ingredientes de cualquier tarea ya que, empezando por lo más obvio, la utilización del aula como espacio social y la clase como acontecimiento comunicativo, potencie el desarrollo de la conciencia intercultural sin olvidar el desarrollo de la conciencia lingüística y metalingüística, quizás más aburridos, pero que tampoco han sido olvidados en el diseño de esta estupenda tarea.

En esta unidad, una cuidada introducción motivadora por parte del profesor puede resultar un buen punto de partida. Todo el entusiasmo que pueda trasmitir va a ayudar a "empujar" al alumno a colaborar en la realización de la tarea y por ende a que se produzcan los aprendizajes, que es de lo que se trata. Incluso la cuidada presentación del manual resulta atractiva y contribuye al aprendizaje. 

La tarea final deriva de las actividades iniciales e intermedias, con una progresión adecuada, desde las tareas más sencillas, como la propuesta al comienzo de la unidad, con la asociación de imágenes y palabras, hasta la tarea final, la elaboración de un libro de cocina, más compleja y que incorpora todos los aspectos lingüísticos y socioculturales vistos a lo largo de las actividades.

La introducción al final de la unidad de actividades lúdicas y creativas transformará la clase en un espacio ideal para divertirse y aprender y eso captará el interés de los alumnos y los motivará.

Durante toda la unidad se logra la motivación y eso es esencial porque garantiza la realización de la tarea final. Esto nos puede servir de pauta de cara a nuestro futuro como profesores: analizar si cada tarea previa a la tarea final mantiene la motivación y sirve de aliciente para lograr que se realice con empeño y éxito la tarea final.

Hemos debatido si todas las actividades propuestas son esenciales para la realización de la tarea final. Lo que nos ha llevado a reflexionar sobre tareas previas y tareas derivadas, siguiendo la distinción que Ernesto Martín Perís hace en su artículo "¿Qué significa trabajar en clase con tareas comunicativas?". Las tareas previas son necesarias porque capacitan para llegar a la elaboración del producto final. El alumno va adquiriendo en ellas conocimientos y habilidades que necesita para realizar la tarea final y que por tanto le hacen aprender. Las actividades derivadas no capacitan al alumno para la realización del producto final, pero le permiten "continuar con el aprendizaje, consolidarlo o reforzarlo".

La reflexión nos ha servido para observar que ambos tipos de actividades resultan útiles ya que están centradas en la acción y en la interacción y resultarán eficaces si activan competencias y enriquecen a los alumnos para que aborden la tarea final con un bagaje suficiente.

También hemos considerado algunas de las actividades propuestas como postareas. Por ejemplo, la escritura del poema. Ya que se supone que el profesor prestará especial atención a la corrección y se asegurará de que los contenidos trabajados durante toda la tarea hayan sido correctamente integrados por los alumnos. Entre las postareas también se nos ha ocurrido que una muy motivadora: cocinar uno de los platos del recetario. A pesar de no tener una finalidad comunicativa en sí, aportaría un componente vivencial y afectivo fundamental en el aprendizaje.
¿Se le dan al alumno suficientes herramientas lingüísticas para que pueda realizarla?

Las herramientas lingüísticas y los materiales son muy variados y completos y consideramos que sí son suficientes.

Los alumnos tendrán a su disposición: textos descriptivos, grabaciones, entrevistas, imágenes, que les proporcionan desde un rico vocabulario de términos culinarios (que completarán con el uso del diccionario), así como especificaciones sobre las nociones y construcciones lingüísticas (gramaticales, léxicas, pragmáticas), sobre los que se llama la atención al hilo de las actividades: como la expresión y uso correcto de preferencias y gustos, pesos y medidas, etc. 

Igualmente, se aporta información sobre la gastronomía en los países hispanohablantes y pone de relieve temas asociados, que favorecen la reflexión y el debate entre los alumnos, sobre hábitos alimentarios en relación con la salud.

Por tanto, además de gran variedad de herramientas lingüísticas, se ofrecen numerosas ocasiones de su puesta en práctica.


REFLEXIONES SOBRE LA UNIDAD 7 DE GENTE I
GRUPO 1
¿Cumple la tarea final todas las propiedades de una tarea según la EMT? ¿La tarea final será motivadora para todos los alumnos? ¿A lo largo de toda la unidad? ¿Se le dan al alumno suficientes herramientas lingüísticas para que pueda realizarla?

Contestando a las preguntas, el Grupo 1 ha reflexionado y ha sacado en claro los siguientes puntos que ha recogido nuestra compañera Cristina Coco Lorenzo:

·Se trabajan las herramientas lingüísticas necesarias para que los alumnos puedan realizar la actividad final sin problema: se trabajan los aspectos léxicos y gramaticales apoyándose siempre en ejemplos que muestran la aplicación práctica de esos contenidos. Aparecen todo tipo de herramientas lingüísticas y un abanico muy variado de medios y actividades para trabajar todas las competencias. Hay, al menos, 8 horas de trabajo en aula repartidos en varios días, lo que da tiempo a asentar y reflexionar sobre los contenidos tanto léxicos como estructurales y sobre la tarea en sí.

· La tarea final cumple con las propiedades de una tarea según la EMT. Todos estos temas se nos presentan siguiendo una estructura pedagógica muy apropiada centrada en cuatro apartados: actividades comunicativas, vocabulario, textos y sistema formal que facilitan el desarrollo y práctica de competencias discursivas, funcionales, etc. Esta estructura permite a su vez la intervención activa y, como no, las aportaciones personales de los alumnos que son invitados continuamente a una intervención muy dinámica.

· El libro no debe ser la herramienta exclusiva de trabajo. S e deberían llevar folletos de la marca "Alimentos de España" o de diversos productos con "Denominación de Origen", algún Libro de Recetas o grabar algún programa de Cocina de los que tanto abundan en las cadenas de TV de nuestro país. Además, se puede profundizar en el etiquetado y en los problemas que encuentran los alumnos en el supermercado (nombre de secciones, catálogo de producto, compra online en páginas webs españolas...). El libro de texto aquí se convierte en un eje fundamental y no debería tener esa exclusividad.

· Sería muchísimo más significativo si el grupo concreto decidiera en consenso la tarea final, atendiendo a sus necesidades e intereses REALES (ya que la que hemos visto no deja de proponerla un libro). De esta manera, el aprendizaje sería muchísimo más significativo para ellos.

· Consideramos que es una tarea motivadora para los alumnos; la autorrealización motiva a las personas y, añadido a que la gastronomía española es mundialmente conocida, seguramente los alumnos estén interesados e implicados en la tarea en sí además del aprendizaje de la lengua española que esto implica. Sin embargo, puede llegar a ser escasa, sobre todo en las tareas intermedias salvo que los participantes fueran aficionados a la cocina o alumnos de una escuela de hostelería. Yo añadiría algún plus que motivara, como darle difusión en Internet al Libro de Recetas, ya que viéndose exclusivamente en el aula quizás no se cumplieran expectativas.

· El hecho de trabajar en el contexto de la gastronomía da información al estudiante sobre aspectos de la cultura española, otro aspecto esencial para desarrollar la competencia comunicativa. En general, se puede decir que el alumno trabajará herramientas lingüísticas a través de la interacción con los compañeros y otras competencias que complementaran el aprendizaje.

Lo que nos dijo Pilar:

Hola a todas y a todos:
Os felicito, los cuatro grupos habéis hecho un buen trabajo de reflexión sobre la EMT. Os agradezco el esfuerzo realizado para llegar juntos a unas conclusiones y traerlas a este foro de puesta en común.

Tengo la sensación de que la unidad os ha gustado y os parece bastante completa y motivadora, aunque, como bien decís, habrá que tener en cuenta los intereses, necesidades y expectativas de los alumnos para que la tarea resulte productiva y motivadora para todos. La EMT se caracteriza por esa flexibilidad que nos permite (y de alguna forma, nos obliga) a modificar y adaptar las unidades a nuestro grupo de alumnos. Hacéis muy buenas propuestas: "ante un grupo de estudiantes Erasmus, podría plantearse un libro de “recetas de cocina para microondas”, dado el tiempo que ellos tienen para comer y el uso que hacen del electrodoméstico; si fuera un grupo de ejecutivos, se les podría plantear que tienen que invitar a cenar a alguien y han de quedar bien; a otro grupo, sacar ideas de “Masterchef” y aplicarlas.” Eso es, siempre partiendo de ellos. Yo recuerdo un curso en el que los alumnos transformaron la tarea final de una unidad de Gente para que motivara más, el libro decía "Elaborar una guía para vivir 100 años en forma" y los alumnos decidieron que no "molaba", que preferían escribir una guía para vivir menos años, pero vivirlos "a tope". Todo es modificable en bien de la motivación.

Si vais a trabajar con adolescentes, también hay una versión del manual para esta edad, se llama Gente Joven. Podéis entrar a la página de la editorial Difusión y echar un vistazo a la unidad de muestra.

Algunos os habéis apoyado en el magnífico artículo de Ernesto Martín Perís "¿Qué significa trabajar en clase con tareas comunicativas?" para reflexionar sobre las tareas previas y derivadas, estupendo, habéis localizado en el poema un ejemplo de tarea derivada que permite continuar con el aprendizaje reforzándolo tras la realización de la tarea final. Y la sugerencia de cocinar la receta en clase, ¡eso sí que motiva!!!

Una de las críticas que se le ha hecho a Gente es que las unidades son demasiado largas y se puede perder motivación para realizar la tarea final. Tengamos en cuenta que este manual fue el primero (1997) que plasmó una programación mediante tareas. Hace poco, los propios autores (Neus Sans y Ernesto Martín Peris) reconocían en una entrevista que hemos aprendido mucho en estos años, por ejemplo, que aparte de las cualidades de la tarea final, las actividades que llevan a esa tarea final deben tener también las características de una tarea comunicativa, incluidas las que están centradas en las forma. Lo vamos a ver en la UF2 de este segundo módulo del curso.
Si queréis seguir profundizando en la EMT, os recomiendo la recopilación de artículos y capítulos de libros que hizo Sheila Estaire en


Y si os interesa ver una aplicación de la EMT a la enseñanza de EL2 (inmigrantes), aquí encontráis unidades didácticas y recursos para el aula: http://catedu.es/tarepa/

Pero hay que reconocer que, aunque la EMT supuso una gran ruptura con la programación nociofuncional llevando al aula procesos de comunicación real, el EOA que hemos visto al final del módulo 1 va más allá, ya no se centra en la comunicación lingüística, sino en la acción misma. Si pensamos en esta U7 de Gente, al escribir la receta para esta tarea final, los alumnos tendrán en cuenta a sus compañeros y buscarán un plato que les pueda gustar (además de intentar escribirla correctamente). Pero, ¿qué pasa si, como sugiere el grupo 1, los alumnos cuelgan sus recetas en un foro de cocina de Internet con destinatarios “normales”, es decir, no alumnos de ELE? Serán estos lectores del foro los que con sus comentarios evalúen la receta, exactamente igual que en la vida real. Como dicen Christian Olliver y Christian Puren: un enfoque orientado a la (inter)acción: la acción con otros. Cuando tengáis tiempo, os animo a leer este breve artículo: Christian Puren (2004) Del enfoque por tareas a la perspectiva co-accional 

Nos seguimos leyendo en el módulo 2.
Un abrazo,
Pilar


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