miércoles, 3 de julio de 2013

Mmmm... Cosas interesantes...

Al final de nuestras reflexiones en los foros sobre los esquemas mentales José, muy amablemente nos ha dejado una aclaraciones muy buenas que vienen a dar respuesta a nuestras dudas… ¡aquí os dejo su mensaje!

Hola a todos:
Leyendo vuestros intervenciones estos días en los foros de grupo, he visto que se os han planteado una serie de dudas sobre la tarea que habéis realizado. Estas dudas son exactamente lo que esperaba 
Je, je. No, no es que la actividad tenga "truco", sino que en algunos casos parece que no os ha quedado del todo claro qué es un esquema mental, es decir, cuál es su naturaleza profunda. 
Estos tipos de dudas suelen aparecer (lo digo por otras ediciones del curso), y por eso he elaborado una especie de lista de "preguntas frecuentes", que ahora he completado con aspectos concretos de vuestros comentarios. Mirad a ver si esto responde a vuestras dudas:
- ¿Qué es exactamente un esquema mental?
En términos informales, podemos decir, desde el punto de vista cognitivo, que es una serie de conocimientos que tenemos almacenados en la mente, de forma conectada. Es decir, se trata de verdaderos esquemas o guiones, en el sentido de que agrupan secuencias de informaciones conectadas entre sí, y relacionadas por la finalidad a la que conducen. Los esquemas mentales tienen, además, una base neurológica: los científicos han detectado la presencia en nuestra mente de cadenas neuronales que se activan de manera conjunta cuando realizamos (o cuando vemos realizar) secuencias de actos complejos que parecen conducir a un fin. Se trata de las llamadas "neuronas espejo", fundamentales (entre otras cosas) para la interpretación de las intenciones ajenas y para el aprendizaje a través de la observación. 
Es decir, la tabla que habéis rellenado en esta actividad quiere ser una representación del tipo de conocimientos que, en forma de representaciones mentales, pueden formar parte de un esquema. Conocimientos que, en sí mismos, son de naturaleza diversa y variada, como hemos visto.
- ¿Es lo mismo una representación mental que un esquema mental?
La idea que se trata de expresar en este módulo es que en nuestra mente no tenemos objetos (no tenemos mesas, sillas, ni tampoco personas...) sino representaciones mentales de los objetos del mundo y de nuestras experiencias (tengo una representación mental de lo que es una mesa, una silla, etc; también tengo representaciones mentales de cosas que me han pasado, en forma de recuerdos, explicaciones de causas y efectos, etc.). Algunas de esas representaciones mentales aparecen unidas entre sí muy a menudo en la realidad, y por eso mi mente tiende a asociarlas: pensar en una me lleva a pensar en otra, o en toda una serie. Eso es un guión o esquema mental.
Una parte de las representaciones mentales que yo tengo son puramente individuales, idiosincrásicas, no compartidas. Sin embargo, los miembros de una comunidad tienden a poseer representaciones mentales (y series de representaciones mentales) similares, referidas a situaciones que forman parte de los intercambios sociales propios de la comunidad. Así pues, se trata de un tipo de conocimiento que los miembros de una comunidad tenemos en nuestra mente y que nos permite actuar en situaciones cotidianas (y no solo).
- ¿Las cosas que decimos en una situación forman parte de un esquema mental? ¿Y los prejuicios, creencias...?
En los módulos 2 y 3 veremos que, efectivamente, hay ciertos enunciados que tienden a utilizarse en determinadas situaciones y que pueden considerarse parte de los esquemas mentales socialmente compartidos. Sin embargo, suele tratarse de intercambios breves, muy esquemáticos (tipo pregunta-respuesta o réplica). No sería económico, en términos cognitivos, recordar series largas de enunciados, a no ser que su frecuencia de uso o su relevancia personal o social fuera realmente muy muy alta...
En cuanto a creencias, prejuicios... indudablemente están en la base de esos esquemas mentales compartidos, aunque pueden ser inconscientes: quien enseña todas las habitaciones de su casa a los invitados (cosa que se hace en ciertos países pero no en otros) no está pensando en nada especial, más que en ser amable y hospitalario. A eso me refiero.
El concepto de "cultura", en su sentido antropológico, está directamente relacionado con todas estas cuestiones: "cultura" puede definirse, en ese sentido, como un conjunto de normas y representaciones mentales (en buena parte inconscientes) compartidas por los miembros de un grupo. Estas "representaciones mentales" incluyen tanto valores como guiones o esquemas del estilo que hemos comentado en el módulo 1; dentro de estos esquemas se sitúa una parte considerable de los comportamientos lingüísticos. 
Esta consideración no implica necesariamente un concepto determinista, estático, de la cultura: al contrario, los valores y representaciones mentales compartidas que forman una cultura se van construyendo y modificando en el tiempo, por efecto de las interacciones de los hablantes. Así pues, la lengua no solo refleja la cultura, sino que contribuye decisivamente a su construcción y mantenimiento
- ¿Esto de los esquemas mentales compartidos no es una obviedad? ¿Y para qué le sirven a un profesor (y a un alumno) de ELE?
Sí y no. Los esquemas mentales parecen obvios cuando uno piensa en ellos... pero así funcionamos. Y una cosa importante, para nosotros, es que esos actos que parecen evidentes llevan unidos actos de habla que son importantes, ya que permiten que el comportamiento en esas situaciones sea más eficaz.
Podríamos decir que se trata de saber qué es lo esperable en una situación y decidir en consecuencia. Uno puede optar, a veces, por comportarse de modo distinto a lo que se suele hacer en una comunidad (por ejemplo, si no comparte los valores y creencias de esta), pero se trata de que sea una decisión consciente, no una torpeza fruto de la ignorancia.
Como profesores ganamos mucho, a la hora de planificar ciertas actividades (juegos de roles, etc.) si nos planteamos la descripción de una situación de la vida cotidiana (y no solo) en términos de "esquemas mentales", y a partir de ellos pensamos en cuáles son los actos de habla que le corresponden. Esa es la idea.
- ¿Hasta qué punto debe ser concreta mi descripción de un esquema mental socialmente compartido?
Al describir el esquema hay que encontrar un equilibrio entre lo concreto y lo general: se supone que el esquema es una serie de conocimientos que cada persona tiene almacenados en su mente. Es decir, algo que le sirve al individuo para actuar de forma apropiada cada vez que se da una situación similar. La descripción del esquema tiene que ser informativa, pero no puede incluir detalles específicos de una situación que no sean traspasables a otra del mismo tipo.
Así pues, no es realista pensar que cosas tan concretas los nombres de los personajes de la situación que habéis analizado puedan formar parte de un esquema mental. Eso es solo un modo didáctico que los manuales tienen para introducir y ejemplificar ese esquema.
- ¿Qué conclusiones podemos sacar de la actividad?
Para mí hay dos conclusiones muy importantes:
- Todos habéis coincidido en los aspectos esenciales de las descripciones. Esto muestra claramente que los esquemas mentales socialmente compartidos son una realidad: si no tuviéramos este conocimiento, ¿cómo explicar el grado tan grande de coincidencias? 
- En algunos momentos habéis tenido dudas sobre dónde cortar la descripción del esquema. Esto sugiere que los esquemas mentales no están completamente aislados en compartimentos estancos, sino que pueden conectarse cognitivamente con otros esquemas, del mismo modo que distintas piezas de un Lego pueden asociarse o disociarse en distintos momentos. Por ejemplo, al activarse el esquema "alquilar un piso", se nos puede activar secundariamente otro del tipo "fiesta de inauguración". Igualmente, al pensar en "visita a casa de unos amigos", podemos conectarlos con esquemas del tipo "elegir un regalo" o "preparar un menú". Es decir, la mente humana es capaz de asociar conocimientos y relacionar informaciones, y eso nos hace eficaces cognitivamente.
En definitiva, acabamos de hacer un pequeño experimento de pragmática cognitiva, y el experimento... ¡ha funcionado!
Enhorabuena, un saludo y gracias por vuestro trabajo. No dejéis de plantear las nuevas dudas (concretas o generales, teóricas o de aplicación práctica) que todo esto os pueda despertar.

José

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