sábado, 25 de mayo de 2013

Las competencias...

Si alguien me preguntara…
¿Qué son las competencias en el aprendizaje de lenguas?
Las competencias son una serie de conocimientos y destrezas previas que tenemos, bien sobre el tema a tratar, bien sobre el uso de la lengua que utilizaremos, bien sobre cualquier aspecto relacionado de manera directa (competencia lingüística) o indirecta con esa lengua (competencias generales)… Tienen que ver con nuestro bagaje cultural, con nuestra forma de aprender, con nuestra forma de ver el mundo, con nuestra forma de ser, con nuestras bases teóricas sobre la lengua que estamos aprendiendo, sobre las relaciones que establecemos entre nuestra lengua materna y la lengua que estamos aprendiendo, también tienen que ver sobre las relaciones que establecemos entre nuestra cultura y la de la cultura del país en donde se usa la lengua que estamos aprendiendo, con el contexto en el que estamos hablando… Estos saberes o conocimientos los ponemos en funcionamiento cuando “nos ponemos en contacto” con la lengua y los podemos usar de manera consciente o inconsciente (mecánica) según el dominio que de la lengua o de la actividad a realizar tengamos.

Con respecto al tema de la utilización de las competencias de manera mecánica y con respecto a la segunda lectura obligatoria escribí en el foro…
Hola a tod@s:
Tras la lectura del texto estoy de acuerdo con vosotros cuando afirmáis que los ejemplos que pone la autora son bastante ilustrativos, la verdad es que aclaran bastantes dudas de forma muy gráfica. También destacaría la idea que ya Ángel ha destacado previamente: la cantidad de competencias que ponemos en marcha de manera consciente o inconsciente cuando realizamos una acción, cuando aprendemos una lengua y cuando la usamos. 
Aquí yo también destacaría la idea de utilizar estas competencias de manera "automatizada" como las describe la autora relacionándolas, tal vez, con la creencia que todos tenemos de que, cuanto más dominio de una lengua tenemos, menos tenemos que pensar en las competencias o destrezas que ponemos en marcha siempre y cuando realizamos una acción. Os explico, tal vez esté equivocada, pero yo creo que cuando empezamos a estudiar una lengua y empezamos a hablarla nuestra tendencia natural siempre es la de “pensar” primero lo que vamos a decir en nuestra lengua materna para luego “traducir” a la lengua en la que nos queremos expresar; para mí esto es una forma de poner en marcha una serie de competencias de manera consciente, porque sabemos que estamos realizando un proceso de “traducción” antes de “lanzar” lo que queremos decir. Por el contrario, cuando ya hemos alcanzado un dominio más avanzado de la lengua extranjera en la que nos queremos expresar solemos “pensar” directamente en esa lengua y, aunque esas competencias subyacen en el proceso de nuestra comunicación nosotros ya no somos tan conscientes de los pasos que seguimos en dicho proceso.
¿Tendría algo que ver este ejemplo que he puesto con lo que hemos leído en la lectura y más concretamente con el uso “automatizado” de las destrezas o competencias? ¿qué pensáis? Al no ser tan conscientes de que realizamos determinados pasos en ese proceso de comunicación, ¿podríamos llegar a “saltarnos algún paso” aunque el resultado fuese igual de bueno?
Saludos a tod@s

A lo que Chús respondió:

[…]
Laura, yo creo que lo ideal es tener automatizadas ciertas competencias y me parece que lo que sería estupendo sería poder pensar y hablar directamente en el idioma objetivo sin tener que pasar por los pasos intermedios de la "traducción mental", pienso que eso es algo que se nota en la fluidez de las personas que poseen un mayor dominio de una lengua, y sería un avance para, a partir de aquí, poder centrarnos en otras competencias a utilizar en la tarea correspondiente

Sobre la actividad de la competencia existencial…
Nuestros argumentos a favor de trabajar la competencia existencial en el aula son los siguientes:

1- Si la comunicación y el aprendizaje están determinados por la personalidad, las actitudes, la motivación, los valores y las creencias, como profesores deberíamos conocer cómo aprenden nuestros alumnos en función de esas competencias existenciales. De esta manera podemos ayudarles a desarrollar aspectos de su personalidad que sean mejorables. No se trata de cambiarles, sino de utilizar los puntos fuertes y los puntos débiles del aprendiente para favorecer su aprendizaje y hacerlo más rápido y eficaz. Así además abanderamos la igualdad de oportunidades y la atención a la diversidad. En este sentido, creemos que es importante fomentar en el aula una actitud imparcial, sin prejuicios, respetuosa y abierta ante creencias distintas.
2- El desarrollo de las competencias existenciales en el aula va a favorecer la interrelación de nuestros alumnos entre sí y con respecto al profesor (mejora de la comunicación), lo que permitirá en primer lugar una mayor motivación de los alumnos por el objeto de nuestra asignatura. Además también se puede despertar la curiosidad de los alumnos por otros aspectos diferentes de la propia lengua, como la cultura, las costumbres... no sólo de España sino de los países de origen de sus compañeros, lo que favorece la interculturalidad y los hace más receptivos y abiertos a las diferencias culturales.
3- El desarrollo de competencias existenciales genera satisfacción en los aprendientes, que ven cómo son capaces de mantener una comunicación en otra lengua y se sienten mucho mejor consigo mismos, se sienten realizados y aumenta su confianza y autoestima. Fomentando este tipo de actitudes fomentamos también la seguridad individual que los alumnos tienen en sí mismos y que, desde nuestro punto de vista, es esencial para el aprendizaje de lenguas. Además se concienciarán de la importancia de la comunicación dentro y fuera del aula para compartir experiencias y comprenderán que todo eso nos hace crecer como personas. Al mismo tiempo se promueve la socialización porque no hay que olvidar que el ser humano no es un ente independiente, necesita socializarse con los demás.
4- Creemos que si trabajamos las competencias existenciales en una clase de lenguas, podemos conseguir que nuestros alumnos superen aquellos rasgos de personalidad que dificultan el aprendizaje (como el miedo al ridículo, la timidez o la parquedad). Muchas veces no hablamos en otra lengua por miedo a equivocarnos sin darnos cuenta de que ¡este hecho es contraproducente para nosotros como aprendientes! Creando una atmósfera de confianza y transmitiendo a los alumnos la idea de que para aprender primero hay que equivocarse, lograremos una mayor participación. Este trabajo de la competencia existencial de nuestros alumnos también redundará en una “personalización” de nuestras clases, que se ajustarán a las necesidades concretas de cada alumno en este sentido y todo ello aumentará la efectividad del aprendizaje.
5- Por último, hacemos hincapié de forma especial en la importancia de realizar ejercicios en clase que fomenten la memoria a corto plazo. Es esencial concienciar al alumno de que existen técnicas más o menos adecuadas a la hora de memorizar y de aprender, técnicas de estudio, de repetición… El conocimiento de estas técnicas les puede ayudar y motivar para continuar con su proceso de aprendizaje.

Mi aportación al debate…
Mi aportación:

[…]
Aquí os dejo mi opinión sobre la competencia existencial y su enseñanza o su fomento en el aula: en primer lugar dejar claro que estoy a favor de su fomento en la clase pero a la vez soy consciente de los peligros que entraña ya que, en la mayoría de los casos, carecemos de experiencia suficiente para manejar determinadas situaciones complicadas que se pueden dar en el entorno de trabajo. Por ello, desde mi punto de vista, veo esencial una buena formación por parte del profesor en campos tan esenciales como la psicología, la psicopedagogía etc. y que éste se esfuerce por conocer a sus alumnos de manera individual en la medida de lo posible.

A lo que Chús respondió:

Estoy de acuerdo contigo en parte, pero creo que hay distintos grados de llevar al aula el desarrollo de las competencias existenciales y nos estamos yendo a los extremos.
Pienso que hay aspectos muy sencillos que podemos llevar a cabo sin grandes conocimientos de psicología, como crear un ambiente de confianza donde el alumno se sienta cómodo para expresarse y hablar aunque cometa errores, reforzar la participación de los alumnos más tímidos, favorecer el diálogo entre los alumnos y el respeto a las distintas opiniones...
Desde luego, cuantos más conocimientos tengamos sobre psicología y psicopedagogía, más puntos podremos desarrollar, pero incluso sin conocimientos, creo que se puede hacer algo.
Mi respuesta:
Por supuesto yo en el caso anterior me he ido al extremo
pensando en posibles alumnos conflictivos etc. Y estoy de acuerdo contigo en el desarrollo de la competencia existencial dentro de nuestras posibilidades. 
Pienso además que el día a día influye mucho en el desarrollo de las competencias existenciales. Además veo esencial para este proceso el hecho de que el profesor sea también honesto, no sólo con los alumnos sino también consigo mismo. Aquí veo al profesor que ha pasado a ser un confidente, un amigo para muchos de sus alumnos porque se preocupa por la dimensión personal de sus "chicos"... ese profesor que pasa del estadio de profesor conferenciante y llega al de facilitador, un profesor que se cree lo que enseña y que no pretender mentir a nadie, un profesor que si un día no se encuentra bien anímicamente no tiene miedo a decirle a sus alumnos "chicos, hoy no es mi mejor día"... Esto hará involucrarse también a los alumnos en la absorción de las competencias existenciales. Creo que hasta ahora sólo habíamos visto las competencias existenciales como algo que se aprende por parte de los alumnos, pero creo que éstas también son algo que se pueden compartir en clase. ¿Estáis de acuerdo?

Cristina:
Laura, me parece que has introducido un matiz muy interesante: el desarrollo de la competencia existencial de los profesores.
A ver qué opinan tus compañeros.

José Ramón:
Al hilo de lo que sugirió Laura (la competencia existencial del profesor) y que evidenció Cristina a mí también me parece muy interesante pero no solo en relación con los factores de la personalidad sino en lo que se refiere a los valores (lo que Laura transcribe como honestidad). Yo creo que para ser creíble y que se acepten de buen grado nuestros mensajes debemos transpirar una cierta ética y no me refiero ya al análisis que se pueda hacer desde la óptica del humanismo cristiano sino a la normas éticas que rigen nuestro comportamiento como seres humanos en todas las dimensiones. Y abundo sobre la idea. Yo creo que la juventud es la etapa de la vida en la que se es más exigente en ese sentido y si te ves en su medio muy pronto te das cuenta que son muy críticos –digo esto para quienes se mueven en este ámbito de la enseñanza- . Y para que seas aceptado, los niveles de medida tienen que estar de acuerdo con sus estándares de integridad –que suelen ser altos-. Con los adultos tengo escasa experiencia en este campo ¿Alguien puede decir si se respira este mismo ambiente? Yo aquí tengo la sensación de que en ese ámbito de la enseñanza cuentan más los conocimientos y habilidades – y por lo tanto que cumplas el papel que tienes encomendado- que las actitudes (saber ser), aunque manejarlas desde mi punto de vista sea sinónimo de éxito. Refiriéndome a este último aspecto dicen desde fuera que aquel que se aproxima a un aula de ELE siendo más o menos adulto es porque quiere desmarcarse de la mayoría y tiene unas necesidades profesionales muy concretas o unas inquietudes culturales que le hace escapar del montón. ¿Sigue siendo importante aquí el saber ser? ¿Reconciliamos aquí la asepsia cultural con la ética?. Para mí está claro que si tienes que dar satisfacción al que escapa del montón los niveles de exigencia también van estar en consonancia con sus inquietudes.
Mi respuesta:
Hola José Ramón:
Estoy de acuerdo contigo en que aquellos que se acercan a los idiomas cuando son adultos a veces prestan menos atención a los aspectos del "saber ser" pero, desde mi experiencia como profesora de adultos he de decir que ante este tipo de alumnos, que se apuntan a clase porque quieren surgen, de manera paralela otro tipo de dificultades y otro tipo de tabúes que hay que romper, y que, desde mi punto de vista, están relacionadas con el desarrollo de las competencias existenciales. Los adultos no buscan en la mayoría de los casos la aceptación de los demás, pero sí buscan la comprensión por parte de los profesores cuando ven que les cuesta entender algo, buscan que les ayudes a romper el tabú generalizado de que al ser uno adulto le cuesta más aprender que a alguien que es más joven... En muchos casos, hay adultos que se apuntan a clases como hobbie, en otros casos, hay otros estudiantes que son jubilados, que necesitan reinserción en la sociedad (permitidme aquí esta expresión...) después de tantos años de trabajo y que están un poco perdidos, otros huyen de posibles problemas personales...
Muchos de ellos no creen que sean capaces de pasar del primer año de curso y buscan en el profesor a una persona que les inspire confianza y que les anime a ver que ellos también pueden. En los casos que te he planteado anteriormente estaba hablando de clases en los que las edades de los "chicos" como yo llamo a mis alumnos, no eran muy diferentes, pero, ahora te planteo otra situación: cuando yo estudiaba en la EOI iba a clase con dos amigas más, las tres éramos de las más pequeñas y nos lo pasábamos muy bien, aprendíamos prácticamente sin esfuerzo ya que estábamos inmersas en una dinámica que comprendía el estudio diario (seguíamos estudiando en el instituto)... pero, siempre me pregunté qué pensaría el resto de los alumnos de clase, los que eran más mayores y a los que les costaba más hablar, o entender las escuchas del casette... ¿se sentirían como unos tontos al ver que estaban yendo a clase con tres chicas que podrían ser sus hijas?, ¿les fastidiaría que a ellos les costase más entender los conceptos mientras que a nosotras a la primera de cambio, en la mayoría de los casos, ya lo habíamos entendido?... supongo que ellos también notarían las diferencias. Obviamente no se tomarían tan a pecho tales diferencias, pero supongo que como personas sensibles también existiría cierto recelo y buscarían un apoyo por parte del profesor... (que por cierto... me aventuraría a decir que no se centraba mucho en eso de las competencias existenciales...)
Sobre la capacidad de aprender…
“Saber aprender es la capacidad de observar y de participar en nuevas experiencias y de incorporar conocimientos nuevos a los conocimientos existentes modificando éstos cuando sea necesario […] Tiene varios componentes, como, por ejemplo, la reflexión sobre el sistema de la lengua y la comunicación, las destrezas fonéticas generales, las destrezas de estudio y las destrezas de descubrimiento y análisis”
Está claro que para aprender hay que fomentar procesos de reflexión sobre la lengua para hacer que el alumno se “estruje” el cerebro, piense, lea, se mueva…
El MCER hace distinción de una serie de competencias. Desde mi punto de vista, dichas competencias comunicativas de la lengua están íntimamente ligadas entre sí ya que unas me ayudan a comprender a las otras sustentándose entre ellas.

2 comentarios:

  1. Querida:

    El tema que planteas sobre la automatización de las habilidades lingüísticas ha sido el objeto de estudio de muchos investigadores en la Adquisición de Segundas Lenguas. Efectivamente, algunos de ellos han entendido que el conocimiento explícito se puede convertir en conocimiento implícito a través del uso (Bialystok 1978). De todas maneras la interpretación de Llorián en relación con las competencias me parece que tiene que ver con un proceso distinto y es que cuando el usuario de la lengua toma el control de las competencias que pone en marcha y de las estrategias que usa se produce aprendizaje lingüístico. Me parece que en esa toma de control está viendo un control consciente y no un uso automático. Entiendo entonces que según ella, el uso automático de la lengua no produce aprendizaje, pero sí lo produce el uso consciente, como consciente es todo ese proceso complejo que describe en el ejemplo de la carta.

    Un abrazo
    C

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  2. Pero... según lo entiendo yo... para llegar a ese uso automático o inconsciente de la lengua obviamente hay que pasar por un uso consciente de la misma previamente... ¿no es así?

    Según esto entonces, ¿Llorián plantea el aprendizaje de una lengua con limitaciones?, ya que cuando sabes hablar de un determinado tema en concreto y lo haces de una manera inconsciente no estás aprendiendo porque lo repites una y otra vez como si fueses un "loro". ¿No surgirá algo nuevo cada vez que expongas el tema?, o ¿no se te planteará una duda o un contratiempo que haga que tu discurso cambie haciendo que tu proceso automático ya deje de serlo?...

    Por otro lado, yo nunca he sido partidaria de hacer aprender a los alumnos algún párrafo, por mínimo que sea, de memoria, ya que lo aprenderán de manera automática y no lo entenderán y creo que en este proceso no se habrá realizado ningún tipo de aprendizaje.

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