domingo, 16 de junio de 2013

La autonomía ¡no es autoformación ni autoaprendizaje!...

La autonomía del estudiante…

La autonomía en el aprendizaje no es sinónimo de autoaprendizaje. No equivale a desarrollar la capacidad del alumno que aprende a trabajar solo, sin profesor"

En esta unidad he aprendido a diferenciar entre “autonomía” y “autoaprendizaje”, conceptos, que he de confesar, al principio entendía como sinónimos.
La autonomía solo se desarrolla cuando ponemos en marcha un plan de acción en un contexto social, es decir, en la interacción con los compañeros y con el profesor en clase y con otras personas en el mundo real. No es una conducta fácil de llevar a cabo…
La autonomía del alumno implica una autorregulación, es decir, el alumno es capaz de asumir el control en los siguientes seis aspectos implicados en el aprendizaje:
      1-     En el propio proceso de aprendizaje
      2-     En la planificación del aprendizaje
      3-     En la gestión de recursos
      4-     En el uso estratégico de procedimientos de aprendizaje
      5-     En el control de factores psicoafectivos
      6-     En la cooperación con el grupo


¿Qué es para mí la autonomía?...
Para mí el término autonomía significa e implica un aprendizaje comandado principalmente por el alumno pero sin desligarse de un profesor. Éste siente la motivación y las ganas necesarias para continuar con el aprendizaje de la LE/L2 fuera del aula y para el resto de su vida. Se siente capaz de hacerlo por su cuenta y además cuenta con las herramientas pertinentes para llevar a cabo este proceso. Autonomía implica no depender tanto de los demás. El aprendiente de la lengua es consciente en todo momento de su proceso de aprendizaje.

Un estudiante autónomo es capaz de negociar con el profesor aspectos relacionados con sus necesidades de aprendizaje que responden a los objetivos del alumno, también negocia la planificación, la selección de los contenidos y la secuenciación de los mismos dentro de clase, así como la selección de los materiales etc. Además es capaz de llevar a cabo una autoevaluación referente a su proceso de aprendizaje y adquisición de conocimientos. También es capaz de poner en marcha estrategias que le peritan ser más efectivo en su propio proceso de aprendizaje.

¿Es bueno o no es bueno promover la autonomía de nuestros alumnos?, ¿qué problemas nos pueden surgir?...

Desde mi punto de vista creo que es importante favorecer en el alumno un sentimiento de autonomía, por las razones mencionadas anteriormente. El problema que nos puede surgir es que, a veces, como profesores estamos obligados por la institución en la que impartimos clases, a seguir un programa que a veces no nos deja mucho tiempo para improvisar e introducir material nuevo que le pueda interesar más al alumno. Con esto, obviamente, no quiero decir que el profesor no haya de ser capaz de improvisar (no sobre la marcha, sino de una forma controlada) siendo capaz de preparar material complementario teniendo en cuenta la temática del libro impuesto por la academia, instituto etc. No es problema del texto que tenemos que seguir, sino del profesor que no es capaz de improvisar, si no nos gusta cómo un libro trata un determinado texto o tema, tenemos que ser capaces de “pasar” un poco del libro y adaptarlo a nuestras exigencias, que siempre serán más personales y adecuadas al alumno (puesto que los conocemos y trabajamos por y para ellos), que un libro de texto que ha sido creado de manera standard y sin tener en cuenta los rasgos particulares de nuestro grupo de alumnos. Esta circunstancia se me planteó cuando estuve dando clases de español en Derry y el libro de texto, era básicamente un libro para turistas. Esto no me desanimó en ningún momento puesto que decidí, en la mayoría de los casos, preparar material extra que se centrase más en lo que los alumnos querían aprender y en lo que los alumnos iban a utilizar en la vida real.

1 comentario:

  1. Laura, así es, fomentar el desarrollo de la autonomía en los alumnos es una de las labores más importantes que tenemos como profesores. El control y la responsabilidad tienen que ir pasando, poco a poco, de las manos del profesor a las manos del alumno, solo así tendrá lugar el aprendizaje. Aunque tengamos que seguir un programa, ¿no crees que podemos ayudarle al alumno a que asuma el control en los aspectos implicados en el aprendizaje que has señalado? Con muchas ganas y ánimo, como tú misma lo hiciste, teniéndolo muy claro, así se puede ir consiguiendo.

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